jueves, 24 de febrero de 2011

TEORÍAS DE CONSPIRACIÓN Y PENSAMIENTO RACIONAL VERSUS PENSAMIENTO MÁGICO


Las coyunturas políticas hacen a veces que perdamos de vista la manera o incluso el estereotipo de cómo se desenvuelven algunos temas importantes. Tampoco se puede uno salir de lo que está pasando, pero el complejo y a veces agresivo proceso político da lugar a que a veces extrañemos parajes intelectuales más amables y tranquilos. Como el tema del pensamiento racional y el pensamiento mágico, los que naturalmente también tienen repercusiones políticas importantes. Creo que era José Carlos Mariátegui el que señalaba la importancia del mito en la formación política de nuestra nación. Por otra parte la época es de esas que hace ver conspiraciones en todas partes, lo que de algún modo es propio de los procesos políticos. Quisiera contribuir un poco a elevar el debate al respecto y a aclarar algunas cosas, en la corta medida de mis capacidades, por supuesto.

Explorando el Tema

En cierta discusión en que se planteaba críticas políticas de fondo, mi dilecto amigo W se refería al pensamiento crítico tal como existe en la sociedad - y en cierto modo tal como se plantea en la escuela hoy en día. En el contexto de dicha discusión, W señalaba que el pensamiento crítico está sobrevalorado y deformado, dado que se percibe el afán de los opinantes de construir seres a su imagen y semejanza en el contexto de la empresa intelectual, que denotaría el deseo de uniformar el pensamiento de las masas, debido a una cierta vocación totalitaria de dichos intelectuales; lo que a su vez tendría como efecto de que dichas masas, quizá no tan “pensantes” como W quisiera, generaran teorías de complot totalmente desinformadas, que producirían efectos nocivos en la opinión pública, y por ende tomar decisiones políticas inadecuadas. Vale decir, si entendí correctamente, los intelectuales harían críticas políticas que al llegar a las masas terminarían por fomentar “teorías de complot” en la opinión pública.

En corto nomás, el pensamiento crítico, o quizá más bien ciertas críticas específicas y sólidas, al llegar a las masas, serían reinterpretadas y refraseadas por éstas en el formato del pensamiento mágico, lo que daría lugar a las famosas “Teorías de Conspiración”. W no tuvo mayor oportunidad de decirlo, pero sería obvio que habría una intención de carácter político en ello. De hecho, W me obligó a reflexionar sobre este tema, que entiendo como bastante de fondo. Espero no ser demandado en tribunales por derechos de autor por citar sus interesantes y picantes ideas.

Entendámonos un poco. Las “teorías de complot” o “teorías de conspiración” explican ciertos hechos, situaciones o circunstancias en términos de aconchabamiento de determinadas personas o grupos que intencionadamente buscan un resultado ventajoso de manera secreta y engañosa. Abundan estas teorías en el imaginario popular, en apariencia resultado natural de la división entre sociedad y estado, y hay gentes que hacen harta plata explotando las creencias alrededor de ellas. Se dice, por citar solamente un ejemplo, que la existencia de los “platillos volantes” estaría siendo ocultada por una vasta conspiración entre gobiernos, fuerzas armadas, científicos, empresas y medios de comunicación de diversos países. La difusión de un documental como Zeitgeist respondería también a una lógica de este tipo. Además, es común en el proceso político oír sobre “planes maquiavélicos” o de “conspiración para impedir que X o Y alcance el poder político”, o para que se dé determinada ley o se sostenga o ataque determinada política. Se acusa por lo general a las confluencias de intereses de los grupos de poderes fácticos de “coludirse” para obtener ventajas políticas y económicas. El pensamiento crítico sobrevalorado estaría en el germen de este punto de vista.

Entiendo que la base de las “teorías de conspiración” es social y cultural, y una causa posible serían los miedos difusos que la mayoría de la población padece. No es que como especie hayamos vivido nunca en mucha seguridad, pero aparentemente las gentes sienten más inseguridad que “antes”, desde que percibirían y sentirían que el alcance de su libertad para tomar decisiones sobre sus propias vidas es cada vez menor. Vale decir, que el curso de la existencia estaría determinado por fuerzas ocultas de enorme poder, cuyas decisiones obliterarían cualquier cosa que los individuos pudieran hacer. Esta sensación de alguna manera tiene que angustiar. Aceptar la verdad de alguna teoría conspirativa ofrecería algún tipo de “explicación racional” que proporcionaría la ilusión de que existe cierto control de la voluntad sobre los acontecimientos y a la vez explicarían las difíciles situaciones vividas a través de sus “culpables”. Se calmaría la angustia de la indefensión. El tema da para largo, pero para no entrar en largas elucubraciones, dejemos aquí la parte explicativa, con cargo a reformularla si necesario fuese.

También se dice que el pensamiento crítico estaría en la base de estas teorías de conspiración. No estoy demasiado seguro de ello. El miedo no es racional, aunque sí sería un mecanismo de defensa. La crítica supuestamente es racional, por lo menos ejercida de manera solvente y cuando se ajusta a la realidad de las cosas. Por otra parte, es muy posible que críticas específicas al estado de cosas puedan devenir con facilidad en teorías de conspiración. Percibir la posible realidad cuando todas las variables no son conocidas es más bien indicio de empleo del pensamiento crítico. Tomemos como ejemplo el detonante de la escalada en la Guerra de Vietnam, el “Incidente del Golfo de Tonkín” de 1965. Desechado durante años como vulgar “teoría de conspiración” por los poderes constituidos, resultó que tal complot realmente se había ejecutado, con los costos consiguientes que pagaron millones de vietnamitas y norteamericanos. Y es que hay una diferencia entre “teoría de la conspiración” como exudación popular, y la percepción de intereses políticos realmente existentes. Las situaciones de temor difuso que proporcionan fuerte motivación para la percepción de la realidad política no lo explican todo.

Por otra parte las “teorías de conspiración” sí presuponen ciertos rasgos de “pensamiento mágico”. Por ejemplo la transferencia de la responsabilidad de los acontecimientos a poderosas fuerzas ocultas. Así ha sido históricamente siempre, y no otra cosa fue – y es - la creencia en entidades todopoderosas, vulgo dioses, que determinan los hechos. Vale decir, la atribución de las causas de diversos estados de cosas, desde el analfabetismo hasta la ocultación de la existencia de marcianos, suele ser atribuida modernamente a complots dirigidos a engañar a las gentes y que proporcionarían determinadas ventajas a los conspiradores, que serían por ende, “culpables” o “responsables” de ese estado de cosas. Cómodo para asignar responsabilidades a falta de dioses, y con seguridad produce efectos políticos. En esta categoría están aspectos como la atribución de responsabilidad a la CIA en los ataques a las Torres Gemelas el 11 de setiembre, pongamos por caso. El control y dosificación de la información ejercida por los poderes políticos fácticos suele así empatar con los temores y sensación de indefensión de la población. Pero no nos dice nada sobre la verdad o falsedad de los hechos.

El asunto se complica si entendemos que en política la discusión demasiadas veces se centra en la denuncia de conspiraciones y contra-conspiraciones por parte de grupos de intereses muy específicos y concretos, por lo general enfrentados entre sí. La política está constituida, entre otras cosas, por el choque de tales intereses, y de los grupos que los representan, sin desmedro de otras motivaciones más personales y de tendencias sociales que pueden percibirse. Vale decir, existen bases muy concretas para la existencia de teorías conspirativas en los colectivos humanos.

Problematizando el tema

No todas las “teorías de conspiración son iguales. Por una parte ¿Hay un complot para hacer creer a las personas que los norteamericanos llegaron a la Luna cuando no fue así? ¿O para esconder al famoso y Abominable Hombre de las Nieves? ¿O para esconder la presencia de extraterrestres entre nosotros? Y por la otra parte, ¿Hay o no hay “complots” o “conspiraciones” para mantener bruta a la gente, en el entendido de que masas ignaras son manipulables políticamente? ¿O entre algunas encuestadoras para subir o bajar a determinados candidatos? ¿O aconchabamiento entre los productores de un determinado producto, por ejemplo el arroz, el azúcar o los medicamentos, para elevar los precios y aumentar los márgenes de ganancia? ¿O, llegando al terreno de la política internacional, para hacerle creer a la gente que Irak estaba lleno hasta los topes de armas de destrucción masiva, y que Saddam Hussein era el culpable de las bombas del 11 de setiembre, lo que justificaba la invasión de Irak?

El que estas líneas escribe es, en general, muy reacio a pensar en términos conspirativos. Pero se dice que el ejercicio del pensamiento crítico entre los intelectuales, cuando “baja a bases” es inficionado de pensamiento mágico y produce teorías de conspiración. En cierto modo se esperaría, y estoy de acuerdo, que los intelectuales muestren responsabilidad en lo que dicen y prevean los efectos que pueden producir. Aunque también ello suena a una suerte de acusación de contra-complotismo.

Quedaría claro, si he entendido bien, que la preocupación mostrada alrededor de una vulgarización descuidada del pensamiento crítico podría hacer ver “teorías de conspiración” donde no las hay. Sin embargo, también resulta cierto que NO verlas cuando las hay resulta un ejercicio de ocultamiento de la realidad, como en el caso de una concertación de productores oligopólicos para mantener un nivel de precios. Y ocultar la realidad no parece ser pensamiento crítico, sino simple ceguera. Quizá el término “teoría de conspiración” oculta tanto tonterías como realidades concretas.

Por desgracia entendemos muy mal la discusión política, y pensamos que se trata únicamente de verter opiniones al fresco y enfrentarlas unas con otras. La tendencia post-moderna a la relativización de los contenidos convierte a las opiniones en “equivalentes”. Como dice el tango, Lo mismo un burro que un gran profesor encuentran sus opiniones igualmente valoradas. La crisis cognitiva que viene gestándose desde un par de siglos atrás ha tendido a la eliminación social de los conceptos de Verdad o Falsedad, del mismo modo que la vulgarización de la Teoría de la Relatividad de Einstein – totalmente ajena a las preocupaciones sociales y políticas – condujo a la popular creencia de que “todo es relativo”.

Construyendo el Tema

Si bien la discusión política es apasionada de necesidad, no por ello veo que debiera perder los aspectos racionales que, también de necesidad, posee, y que son la base de las opiniones políticas que determinan nuestra toma de decisiones. Cuando nos quedamos solamente con la emoción política, y eliminamos el pensamiento racional – del que la “crítica” sería una parte -, terminamos discutiendo apasionadamente acerca de los problemas de la Deflación cuando el riesgo a enfrentar es la Inflación, por ejemplo. O distraemos nuestra atención y comprometemos nuestra emocionalidad con temas de agenda de menor relevancia, como la Pena de Muerte para los violadores, en vez de preocuparnos de temas mucho más relevantes como de qué vamos a vivir el próximo quinquenio. O simplemente nos dedicamos a discutir acerca de nuestra opinión sobre ciertas palabras mágicas, ciertos “abracadabras” surgidos de la opinión personal, las antipatías o las ortodoxias, sin ninguna aportación real de contenido concreto y utilizable. Creemos que el problema de la delincuencia se resuelve “mágicamente” construyendo más cárceles. Creemos que la pobreza “desaparecerá” de modo “mágico”, aplicando conceptos “ábrete Sésamo” como Libre Mercado o Planificación Socialista. Ideas políticas como Democracia, Corrupción, Voluntad Popular, Elecciones, Nación, Estado, incluso Educación, son conceptos que pueden entenderse mágicamente, como “palabras mágicas”. Intentemos entender un poco qué ocurre dentro de este universo simbólico que contrapone lo mágico con lo racional.

El pensamiento mágico no tiene nada de nuevo. Si soy un chamán moche y mi sociedad, mi estado y mi conveniencia colectiva y personal necesitan de lluvias, empleo una estructura de ideas explicativas del Universo que me dicen – y aquí ruego a mi conjunta que me perdone las inexactitudes - que los dioses o ancestros divinizados, para asegurar un orden del mundo que proporcione a tiempo y en cantidad suficiente las aguas que nos permitan sobrevivir, requieren de determinados ritos y ceremonias que las produzcan. Si procedo a dichas ceremonias y ritos y las lluvias no se producen, la tendencia es entonces a permanecer dentro del mismo sistema simbólico de ideas, buscar la falla “de procedimiento” que determinó el fracaso, y empezar de nuevo, esta vez sí de manera correcta, para lograr los objetivos, es decir que llueva. Se pronunciará mejor las palabras mágicas, se realizará el rito de modo más acucioso. Naturalmente, esto no prueba que el sistema de ideas sea “correcto”. Solamente que es consistente consigo mismo. Y para el chamán y la sociedad moche es operativo en la medida que funcione.

Del mismo modo, en la actualidad empleamos un sistema estructurado de ideas explicativas del Universo que me dicen que las lluvias son parte de un ciclo hidrológico propulsado por la energía que el Sol desprende y que determina las precipitaciones. Realizamos ciertos “ritos” y “ceremonias” – que llamamos a veces “protocolos” - que se requieren para que llueva, entre los que destaca el empleo de aviones que rieguen las nubes con determinados compuestos químicos para hacer que el agua condense y precipite, es decir, que llueva. A veces esto funciona, y a veces simplemente no funciona y no llueve. La tendencia entonces será permanecer dentro del mismo sistema simbólico de ideas, buscarle la falla “de procedimiento” que determinó el fracaso, y empezar de nuevo, esta vez sí de manera correcta, para lograr los objetivos, es decir que llueva. Los aviones serán mejor equipados, los compuestos químicos serán cambiados o mejorados, se ejecutará el protocolo de modo más riguroso. Naturalmente, esto no prueba que el sistema de ideas sea “correcto” (Y aquí puedo ver a los científicos poniendo el grito en el cielo). Solamente que es consistente consigo mismo. Y para nosotros y la sociedad peruana actual es operativo en la medida que funcione.

Notaremos que la estructura del pensamiento resulta en ambos casos ser equivalente. Por supuesto, los contenidos varían de sociedad en sociedad o en el tiempo en el interior de la misma. Debemos esta interesante reflexión sobre la naturaleza mítico-mágica de las estructuras simbólicas del conocimiento mágico y científico al filósofo y lógico Willard Orman Quine. Claro, ya no es Aia Paec quien trae la lluvia, es, digamos, y para inventar un término bacán, la “inter-acción termoiónica” – y pido disculpas por el neologismo. No es que hayamos cambiado mucho desde los moches acá, precisamente … es simplemente que la idea “inter-acción termoiónica” le resulta más eficiente y aceptable a las personas de hoy para explicar y predecir la experiencia cultural contemporánea que los mitos moches … Según Quine, no hay modo alguno de saber cómo es la realidad independientemente de nuestra experiencia, todo lo que podemos hacer es construir más mitos, mitos que constituyen una estructura de ideas que hoy llamamos “ciencia”. La diferencia entre el chamán moche y los científicos modernos sería únicamente que nuestro modo de construir mitos resulta más útil y eficiente … para nosotros. Seguro a los moches nuestros mitos no les servirían y preferirían seguir con las batallas rituales.

Cuando en una escuela el profesor de Geografía le pregunta a un chico por qué llueve cuando el avión arroja compuestos a las nubes, y el chico responde: “Ah, profe, eso es por la inter-acción termoiónica”, tal respuesta equivale en cuanto explicación a lo mismo que decir que es gracias a la acción de San Soponcio de las Nubes Cargadas, y en consecuencia es percibida de modo mítico-mágico, desde el momento de que el pobre chico – y el profesor, de paso – no tiene la más mínima experiencia propia que le sirva para “percibir” la “inter-acción termoiónica”. A no ser, claro, que el alumno o el profesor, o el texto o las diapositivas o el material la explique, para lo que necesitará más símbolos mítico-mágicos, tales como “calor”, “temperatura”, “condensación”, “iones”, “átomos”, “cargas eléctricas”, “campos electromagnéticos”, y un largo etcétera de conceptos de los que nadie tiene la más mínima experiencia directa. Es decir, puros conceptos organizados en una estructura mítica, y empleadas como “abracadabras” para explicar la realidad. Lo único que pueden hacer el alumno, el profesor, el autor del texto y los materiales es “creer” que es cierto que la “inter-acción termoiónica” funciona. Del mismo modo que los buenos católicos creemos que la Trans-substanciación funciona …

Traslademos el problema a las ideas políticas. Democracia por ejemplo. La experiencia que tenemos de ella resulta igual de huidiza, y constituye con mayor razón un mito. Cuando el chamán hace sus ritos o cuando el avión arroja compuestos, por lo menos algunas veces LLUEVE. Con los conceptos políticos la cuestión se complica, porque la experiencia que marca el significado que le adjudicamos a “Democracia” – que es un constructo “ideal”, a diferencia de la lluvia, que es posible de ser percibida a través de los sentidos – no es captada del mismo modo por todas las personas. Si yo digo por ejemplo que una situación “x” se arregla con más “democracia”, pues en realidad estoy en el nivel del chamán moche – y del científico meteorólogo – que busca un rito - protocolo para influir sobre la realidad, en este caso la realidad social. Y el problema es que en términos políticos pensamos mágicamente en que el uso de ciertos ritos y ceremonias producirá ciertos resultados. Ojalá nos funcionara así. Y entonces, dentro del mismo sistema simbólico de ideas, buscamos la falla que determinó el fracaso, y empezamos de nuevo, esta vez sí de manera “correcta”, para lograr los objetivos políticos deseados.

En Ciencia hay posiciones epistemológicas encontradas, pero hay cierto consenso que ésta no trata tanto de las “afirmaciones científicas”, que son productos finales y pueden asumirse de modo mítico-mágico, cuanto del proceso, que posee ciertas reglas que aseguran un cierto tipo de resultados. La “validez” de la Ciencia no surge de la afirmación de la “inter-acción termoiónica” como productora de lluvia, como la “validez” de la magia no está en la afirmación de la batalla ritual como regulador meteorológico. Está en el cómo llegamos a esa afirmación, es decir, en el conjunto riguroso de pasos metódicos que nos lleva a producir un cierto tipo de proposiciones, que enlazadas entre sí de una peculiar manera lógica nos proporciona ciertas certezas, entre ellas que cierto tipo de bombardeo de las nubes o que cierto estilo de combate ritual producirá lluvia. Y ello resulta en una identificación de la estructura simbólica del conocimiento en la ciencia-tecnología y el mito-magia. Pues nuestro amigo el chamán moche con seguridad posee un acervo de pasos metódicos que, enlazados entre sí de una peculiar manera – dentro de la lógica propia – le proporciona ciertas certezas, entre ellas que cierto tipo de combates rituales producirá la lluvia o podrá contenerla.

Pero nosotros y nuestra sociedad ya no podemos atracar con la magia porque no la percibimos tan eficiente como solía serlo para los chamanes moches.

En Política la cosa es asaz complicada. Dícese que la Política es ciencia y es arte, y en ella el empleo del pensamiento racional deviene por ende de manera análoga a la de cualquier cuerpo de conocimiento. En el caso del pensamiento crítico, las afirmaciones o proposiciones que hacemos al respecto no tienen significación en términos de “validez”. Como ocurre con otros campos del conocimiento humano, lo que sí tiene significación es el proceso seguido, es decir, el conjunto de pasos metódicos que nos permiten afirmar ciertas certezas, a partir de las cuales podemos fabricar opiniones que nos permitan tomar decisiones. Si el pensamiento crítico político es empleado de modo mágico, lo que es espantosamente más fácil que en las ciencias duras, naturalmente no llegaremos a mucho más que jaculatorias políticas, es decir a un conjunto de ritos y ceremonias, de carácter mítico-mágico, “Deus ex machina”, “abracadabras”, “ábrete Sésamos”.

Y de ahí a suponer que la acción concertada de grupos o individuos con poder deviene en conspiraciones y complots hay solamente un paso, y muy corto de dar. Lo que no quiere decir que no exista conspiración o complot necesariamente, simplemente determina que hay una tendencia natural, de carácter mítico-mágico, a construir teorías de conspiración que expliquen ciertos hechos de la realidad. Pero no es el pensamiento crítico el “culpable” de ello, como ciertos conservadores opinan. De hecho un uso adecuado de éste es un efectivo deconstructor de la verdad o falsedad de las “teorías de conspiración”. Pero, análogamente a las ciencias duras, no en el nivel de la afirmación o proposición, sino en el nivel de su operatividad. Vale decir, en la medida que necesita seguir un conjunto metódico de pasos que asegure la obtención de ciertas certezas, y es de ahí de donde proviene su validez, no de su enunciación “mágica”.

En Educación se dan operativizaciones de la habilidad del pensamiento crítico aplicado a determinadas áreas del conocimiento, que están especificadas en el Diseño Curricular Nacional. Podemos discutir la filosofía que lo sustenta o discrepar de los métodos y procedimientos para alcanzar las cimas esperadas del pensamiento crítico. Pero es indudable que su uso se considera importante para lograr una adecuada inserción de nuestros alumnos en la lógica del conocimiento humano en cuanto proceso social y cultural. Sin embargo, los problemas de aplicación son ingentes, pues nuestros operadores – los maestros – por múltiples razones, confunden con facilidad el proceso del conocimiento con sus resultados, en lo que, hay que decirlo, están acompañados por el resto de la sociedad. Precisamente el problema está en que aún no entendemos socialmente la estructura socio-cultural del conocimiento. Tal vez porque la urgencia de nuestras necesidades sociales determina la urgencia de obtener resultados, pero ya, es que creemos aún en las aplicaciones mecánicas, o peor aún, mecanicistas y positivistas ingenuas.

No puedo evitar mencionar aquí la constatación de Luis Guerrero en su reciente artículo “¡Que le corten la cabeza!”, publicado en su blog “El río de Parménides” sobre las habilidades de alumnos universitarios en situaciones específicas, ni su conclusión de que el sistema no enseña a pensar, sino que más bien “corta la cabeza”. Si las habilidades requeridas para la vida en una sociedad global, en el pensamiento crítico y otras habilidades anexas, no son aprendidas dentro del sistema educativo, entonces las gentes retornarán a las tranquilidades que proporciona la estructura simbólica del pensamiento mágico. Y es únicamente natural que eso suceda. La educación “científica” es, o debiera ser, una educación en el método científico. Pero es asumida en una perspectiva de evocación exclusiva. Y se cree y se dice que repetir la fórmula de la “inter-acción termoiónica” es ciencia.

Recuperando el tema principal, no es tampoco descaminado suponer que si el precio del arroz, el azúcar, la gasolina o los medicamentos suben, puede deberse perfectamente a una “conspiración” entre los productores para incrementar sus márgenes de ganancia. Ello sería, dentro de una aplicación adecuada del pensamiento crítico, una hipótesis a considerar, que necesitaría ser puesta en suspenso hasta que pudiera ser comprobada y confirmada. No se puede confundir la realista percepción de los intereses de un conjunto de oligopolios con una teoría de conspiración construida de manera estereotipada para explicar todos los acontecimientos. El hacerlo es propio de obsesivos o chalados intelectuales. No hace muchos días un connotado periodista, antiguo director de un importante diario, manifestó que un funcionario deseaba conchabarlo para crear una especulación sobre el tipo de cambio en el 2006, a fin de crear un efecto político. Así que no es que todo lo que parezca conspiración no lo sea. Sería el error contrario a suponer que nada lo es. Aunque no toda “teoría de conspiración” es cierta, tampoco eso no significa que no existan conspiraciones. La diferencia está precisamente en el procedimiento o proceso seguido para determinarlo, no en la afirmación final.

La “teoría de conspiración” asumida de modo estereotipado como procedimiento de explicación, por lo general es un “deus ex machina”, es decir es una suerte de palabra mágica para explicar una serie de aspectos de la realidad a la que no se encuentra explicación. Pero hay algo de “sabiduría espontánea” en tales teorías. Detrás de las “teorías de conspiración” está el ingenioso concepto popular de que si alguien anda como pato, tiene pico y plumas de pato, come como pato, nada como pato, pues de seguro existen grandes posibilidades de que sea un pato. Y el problema con las “teorías de conspiración” es que ha habido demasiados patos sueltos, y se ha sabido de demasiados complots que resultaron muy reales y ciertos. De ahí que hay que diferenciar las conspiraciones reales o probables de las fantasiosas o improbables, y ello es una cuestión de procesos racionales, de pensamiento crítico sistemático, no de crítica a lo bestia.

Y me parece que como primera aproximación ya está bueno. Veamos si esto levanta alguna opinión. Creo que se lo merece. Ahí lo dejamos por hoy.

martes, 22 de febrero de 2011

LA DANZA DE LOS WIKILEAKS


Muchos no lo notan, pues tras años de gritarnos la porquería que es la Política, se ha logrado el objetivo de que mucha gente simplemente no piense lo importante que es una campaña electoral como la que existe hoy en día. Se trata del Gobierno, de la Administración del Estado, del presupuesto del Estado, muchachos. Se rifa el Premio Mayor, que en cifras bien, pero que bien redondas, resulta en una capacidad para hacer plata que así nomás nadie tiene, y que así nomás no se logra a través del trabajo honrado. Así que la lucha por entrar al reparto a ver quien tiene la hegemonía en esta ocasión resulta de lo más interesante.

Tal vez haya por ahí alguna pobre alma que todavía crea que no se trata del premio mayor de la lotería. Busquemos qué expresidente pobre existe hoy en día. Tal vez Lula. De entre los peruanos, todos parecen disfrutar de posiciones económicas desahogadas, y a nadie eso parece inmutarle. Igual ocurre con los del cogollo de la Corte que rodea al exmandatario. De donde peccata mea si no es de la Sacrestea decimos en el Perú, y decimos bien. En resumen, que el temita este de la Corrupción sigue ahí como si tal cosa. Y que el temita del engaño y la manipulación va ahí juntito, por supuesto. La Plata no viene solita así nomás, sino que aparece con el engaño, la corrupción y el narcotráfico. Y si de algo adolecen la mayoría de los contendientes es de ideas organizadas contra la corrupción. Y como no creemos que falten ideas ni experiencias, pues que creemos que la cosa es algo más interesante, pues fuera de las banalidades que se repiten como si fueran serias, hay pocos candidatos que hayan levantado el tema.

Puestas así las cosas, y habiendo un premio mayor qué ganarse, podríamos preguntarnos con toda justicia qué pito tocan los medios de comunicación. Y la respuesta más cínica deviene la única que parece real: Obvio, pues, muchacho. Pues para engañar. Para manipular. Para desinformar. Todo depende quien pague, y suponemos que también depende de cuánto, en especial a nivel de las promesas que en estos casos se suelen hacer. Cinco años de contratos y apoyo desde el Estado no es moco de pavo. Y desde Fujimori parece haberse afiatado una red de relaciones y un aparatejo de comunicaciones sumamente interesante, y con vínculos sumamente significativos, medibles en plata, claro.

Los wikileaks aparecieron en este panorama de cielos azules para meter algo de rayos, truenos y granizos. Nuestra campaña electoral, que parecía que iba a ser más aburrida que circo de provincia, resultó empezando algo a moverse, porque la verdad que le falta algo de pimienta y ají. En este caso, marca Assange.

Ahora que hay wikileaks para obsequiar y cotejar, resulta que nos empezamos a enterar que mucho de lo que nos habían dicho había sido mentira, y que la danza de la plata que llega sola no era tan solitaria como se nos dijo. Por ejemplo, por wikileaks sabemos ahora que sí hubo acuerdo entre el Apra y el Fujimorismo durante todo el período de gobierno. Imaginamos que tenía como objetivo estratégico el viabilizar el reparto de la torta y defenderla del amenazante, aunque bien modesto, chorreo. Aunque todo esto es apenas una confirmación, porque habría que haber sido muy sonso para no haberse imaginado la cohabitación considerando que el Ministro de Defensa del Apra resulta ahora ser el candidato a la vicepresidencia del Fujimorismo. Y eso sin contar con la mancomunidad de intereses evidenciada a cada momento los últimos cinco años. Pero se la pasaron negándolo cinco años. Es decir, nos mintieron con descaro, y aún están muertos de risa … de aquellos que se la creyeron, por supuesto, y que no fueron pocos.

Siguiendo en esta línea de ingenuidad política habría que ver qué hace una parte del Fujimorismo en las filas del Castañedismo. Es decir, un vínculo claro entre unos y otros, y con esta ya van tres. Porque además sonaron algo rastreras esas mil disculpas que le envió Castañeda a Alan por decir que era un “vendedor de sebo de culebra” – trapito - wikileak sacado al fresco –, y que suenan a una suerte de “disculpa, compadrito, me se escapó”. Es decir, si no tapamos el sol con un dedo, parece que la cosa estaría dada como un paquetito Apra – Fujimorismo – Solidaridad Nacional. Y con esta, como decíamos, ya van tres. Y que la Virgen nos coja confesados, porque según parece hay más tiburones en la danza.

Al pobre PPK, a quien no le sacan ni un wikileak, debe estar triste, porque eso de ser el outsider de la derecha no parece serle tan maravilloso. Y por ahí hay más de uno que desearía tener, a estas alturas del partido, un wikileak más que sea para compensarle la falta de trámite mediático. Porque lo de las encuestas ya es papel para envolver pescado, y a estas alturas ya no hay bicho con cabeza que les crea.

Los casos de Toledo y Humala son más interesantes aquí. Porque después de todo, durante su gobierno, Toledo y su grupo tuvieron harto tiempo de armar su propia red, aunque hay que decir que no con la misma eficacia del Montesinismo de la época de Fujimori, aunque sí más o menos con las mismas ideas, las mismas estructuras y las mismas intenciones. Y en eso parece estaban más o menos enfrentados con las estructuras remanentes montesinistas. Recuerdo que un amigo mío me decía que todo ello le sonaba como el enfrentamiento entre Al Capone y Frank Nitti. Es decir, entre el capo de todos los gangsters, con raterillos de poca monta. Graciosa la metáfora.

Recordemos que el gobierno de Alejandro Toledo no se caracterizó precisamente por la transparencia en una serie de aspectos. Ahora sabemos, Wikileak mediante, que “algo” se movió para darle vuelta a Humala en las elecciones del 2006. A pesar de que, según algunos dicen, Rospigliosi no estaba con Toledo y fue a hablar con la Embajada de USA de manera santa, sagrada y absolutamente espontánea, precisamente porque es un peruano a carta cabal que quería impedir como fuera que se le interrumpiera el suministro para la ONG. Este wikileak desató las santas iras democráticas y periodísticas del Canal 4 y los grupos mediáticos vinculados, aunque curiosamente no a favor de la vejada Democracia Peruana, ofendida por la búsqueda por parte de ciudadanos peruanos de una injerencia extranjera en nuestra política interna, sino, más curiosamente todavía, contra el blanco de la intriga, Ollanta Humala. Mira qué lisura. Ví el otro día en el canal 4 a Sol y al Muñequito de Torta repetir lo ensayado para justificar lo injustificable, y para decir que no dijo el que dijo que si dijo lo que dijo cuando no lo dijo … bueno, se ve la desesperación por esconder de la mayor cantidad de segmentos posibles del mercado electoral las travesuritas sin hiel del expresidente Toledo. O por lo menos meter cuanta bruma sea posible. Verlos actuando así francamente ya levanta un bostezo. Después de todo, es lo que han venido haciendo durante cinco años largos.

La del Canal 2 fue más interesante aún. En cualquier caso, son bastante más solventes que el Muñequito de Torta. Como siempre, entraron con la pata levantada, y marcaron los temas de agenda como sólo ellos saben hacerlo, tratando de especulación lo que decía Humala, en tanto que en apariencia se tragaban los otros camellos levantados por los adversarios de Ollanta. Y cuando Humala les dejaba el asunto bien claro, le interrumpían y le cambiaban el tema, hasta el extremo del maltrato. Más solventes definitivamente que el Muñequito de Torta, pero con intenciones exactamente iguales. Y sin embargo, y a diferencia de lo ocurrido durante años, en esta ocasión Ollanta, le guste a quien le guste o le disguste a quien le disguste, cortó oreja. Porque el problema del bloqueo informativo y la demonización es que no puede operar para siempre bajo los mismos conceptos, porque la vida sigue su curso. Y en esto hay que decir que es muy probable que tanto Aldo como Mónica probablemente se estén jugando el puesto. Pues a Aldo le complican la vida sus anteojeras ideológicas, el abuelo le ayuda y le estorba a la vez, y se le nota demasiado. Y Mónica ya se está cansando de sacarle las castañas del fuego. Y también eso se nota demasiado. El esquema no les funcionó tan bacán en esta ocasión, dado que Ollanta apareció humano, Dios nos libre, y además tuvo cancha para explicar cosas. Y se lo permitieron, Dios de Israel. Y de paso le permitieron aclarar los temas de Nadine y de Locumba, y hasta incluso una parte de su programa político. Qué escándalo. Definitivamente están demostrando que el esquema táctico empleado ya empieza a sonar a hueco.

Sin embargo, y sin detenernos más en pequeñeces, tal vez lo más interesante de todo esto es la ausencia total de Toledo en el escenario. Total, es la otra parte de este menjunje, y algo tendrá que decir. El guante blanco con que es tratado ya es demasiado notable. Pero suponemos que deben de estarle tratando de explicar las cosas, ver qué flancos no debe presentar, y de pasadita dejar pasar el tiempo suficiente para que el trato que le den los medios de comunicación aparente en algo ser semejante al que le dieron a Ollanta. Ahora que las encuestas van a continuar puede recuperarse algo manteniendo un incómodo silencio. Pero algún día tendrá que salir al fresco. Por ahora, todo esto se lo podemos adjudicar a táctica, si queremos ser amables. O de repente al hecho simple de que en una confrontación más o menos justa entre ambos candidatos, lo probable es que Ollanta le gane por varios cuerpos. Nos imaginamos, con algo de gracia, qué respuesta él podría dar si en un debate con cualquier candidato se le preguntara “Oe cholo, ¿qué has fumado?”

Y ahora hay otro Wikileak de lo más interesante. Es uno que dice que dicen que dijo Toledo que Humala recibió no sé si 6 o 100 millones de Hugo Chávez la vez pasada. Levantar a estas alturas el desfalleciente fantasma del chavismo, ya indica que, para variar, los amigos mediáticos de Toledo hacen su tarea, aunque según parece desde que Rendón ya no está bajo contrato, no se les ocurren grandes ideas. Porque que alguien diga algo de alguien sí que es realmente levantar un chisme. No sabemos si eso resistiría alguna prueba periodística seria, en el supuesto negado que alguien la hiciera. Y con seguridad nadie se meterá a solicitarle pruebas, ni se le preguntará si los 100 millones se entregaron con un pagaré, en moneda rusa, en piedras preciosas, en whisky etiqueta azul, o en cheques de viajero, y que si es en cheques de viajero entonces es cosa privada, y no significa que el gobierno de Toledo haya estado involucrado. Con seguridad no veremos nada de eso. Y sin embargo, esto sirve para algo en lo sí que hay expertisse, que es la capacidad de banalizar las noticias. Es decir, aguar lo importante en un lago de intrascendencias. Total, así es como se trata con la información que es peligrosa para los intereses de ya sabemos quiénes. Y como la banalización sale de manera espontánea, no resulta tan complicado. Y también viene “Al Fondo al Sitio”.

En la historia, sin embargo, encontramos casos curiosos que nos muestran lo contraproducente que puede ser para los medios de comunicación y los grupos de poder demonizar a alguien. Quizá uno de los casos más interesantes haya sido el de Franklin D. Roosevelt, en los Estados Unidos. Invariablemente, el 80 % de la prensa estadounidense estuvo en su contra, y sin embargo ganó por cuatro veces consecutivas la Presidencia de los Estados Unidos. Y con un programa que para esos tiempos resultaba de lo más radical. En América Latina no nos quedamos muy atrás, porque el esquema se repitió con Hugo Chávez, Lula, Evo Morales, los Kirchner, el Frente Amplio uruguayo, etc. Y sin wikileaks de por medio. Y Ollanta Humala demostró la vez pasada que sabe ser buen gallo de tapada. La vez pasada subió como un jet en las últimas semanas. Me parece que sus adversarios no deberían olvidar ese detallito, que OH subió precisamente cuando más lo estaban atacando. Los wikileaks pueden dar aún más sorpresitas, de esas que El Comercio no publicará, pero sí El País de España. Y si Ollanta las sabe aprovechar, levantando sus aspectos positivos, pues aún puede dar un batacazo que le pondrá la carne de gallina a menos gente que la vez pasada … Vivir para ver, y el que tenga oídos, que vea.

miércoles, 16 de febrero de 2011

PREGUNTAS INCÓMODAS SOBRE ENCUESTAS Y MANIPULACIÓN MEDIÁTICA


Son muchas las preguntas que uno se hace. Un ciudadano está en el deber de hacérselas. Eso no es muy popular. Se me ha dicho en círculos muy cercanos que soy demasiado “negativo”. No lo creo. Cuando la realidad posee elementos criticables pues hay que criticar y ya. Por principio de realidad. Por la salud de la sociedad. Porque nunca, nunca, nunca, debemos dar la oportunidad, a nadie, de controlar nuestras vidas. Porque así también se educa. Porque votar es demasiado trascendente. Porque la cosa pública es demasiado importante para dejarla en las manos de los políticos.

Así que aquí están mis preguntas. Sintámonos libres de añadir las que queramos. A veces lo importante no son las respuestas, sino la calidad de las preguntas que uno se hace.

Preguntas incómodas sobre los medios de comunicación:

¿Los medios de comunicación son empresas destinadas a ganar dinero? ¿Viven los medios de su audiencia y de su publicidad? ¿Se puede ignorar que los medios de comunicación manipulan la opinión pública? ¿Se puede ignorar que su escala de precios depende de su audiencia? ¿Se puede ignorar que los medios gozan de la extraordinaria facultad, que nadie más tiene, de comentar acerca de lo que les afecta sin la intervención de terceros, que pueden ser, y son, acallados? ¿Es que acaso no son los medios los que plantean la agenda política como les parece? ¿Tienen los medios relaciones empresariales con grupos de poder? ¿Son ellos parte de grupos de poder? ¿No está en el interés de los medios dirigir la opinión pública?

Preguntas incómodas sobre las empresas de opinión pública:

¿Son las empresas de opinión pública empresas destinadas a ganar dinero? ¿Es o no es cierto que la gran mayoría de las encuestas e informes cualitativos no solamente jamás se publican sino que existe el compromiso de no publicarlas? ¿No es el negocio de las empresas de opinión el recabar y vender información? ¿No trabajan las empresas de opinión sobre la base de que la “información es poder”? ¿Se puede suponer por un momento que las encuestadoras no ganan dinero con su trabajo? ¿Por qué los resultados “privados” en las encuestas políticas son más exactos – y más caros – que los resultados “publicados”?

Preguntas incómodas sobre la relación de las encuestadoras con los medios de comunicación:

¿Por qué los medios contratan empresas de opinión para hacer encuestas políticas? ¿Por qué los resultados de una encuesta son publicados en primera plana? ¿Se puede imaginar que no haya intencionalidad política en la publicación de encuestas? ¿Por qué los medios han llamado a la disposición del JNE la “Ley Mordaza”? ¿Apoyan los medios de comunicación a las encuestadoras? ¿Por qué?

Preguntas incómodas sobre la disposición del JNE:

¿Por qué la ley electoral simplemente no prohíbe, como se hace en otros países, la publicación de encuestas políticas? ¿Por qué el JNE se centra en una disposición de procedimiento en vez de simplemente prohibir las encuestas?

Preguntas incómodas sobre los Partidos Políticos:

¿Por qué PERÚ POSIBLE se opone a esta disposición hasta el extremo de la movilización? ¿Por qué SOLIDARIDAD NACIONAL no solamente no se opone, sino que la aplaude? ¿Por qué FUERZA 2011 se coloca en el medio, aunque disimuladamente le guste? ¿Por qué GANA PERÚ no se pronuncia ni en un sentido ni en el otro? ¿Por qué PPK señala que muchas encuestas se hacen sobre el escritorio? ¿Por qué los medios dicen que esto es muy conveniente para la Presidencia de la República y el PARTIDO APRISTA? ¿No es cierto que el PPC trató de manipular desde el escritorio las cifras de encuestas a publicar en la pasada elección municipal en Lima? ¿No es la pelea a favor o en contra de la publicación de encuestas una lucha por la capacidad de manipular el voto?

Preguntas incómodas sobre los votantes:

¿Son nuestros votantes en su mayoría alfabetos funcionales? ¿Influye la publicación de encuestas en los votantes? ¿Funciona el efecto anchoring (“ancla”) cuando se publican encuestas de manera constante y sostenida? ¿Funciona el efecto del “voto perdido”? ¿Se manipula y focaliza el voto empleando, entre otros medios, la publicación constante de encuestas? ¿Una democracia operada a base de encuestas con fines manipulatorios puede ser definida como una “encuestocracia”? ¿Será éste el único mecanismo empleado para manipular la voluntad popular?

Preguntas incómodas sobre la Democracia en el Perú:

¿Está basada la Democracia en el consentimiento libre e informado de los votantes? ¿Incluye la libertad de prensa la libertad de manipulación? ¿La disposición del JNE golpea el mecanismo de manipulación de los votantes? ¿Será ese el motivo por el que la prensa y las empresas de opinión y algunos partidos se oponen a ella? ¿Por qué en otros países las encuestas están simplemente prohibidas, o reguladas hasta el extremo? ¿La regulación, fiscalización y control son mecanismos anti-democráticos? ¿El voto obligatorio hace más manipulable la opinión pública? ¿Por qué nunca se aprueba el voto facultativo, a pesar que se presentan proyectos a cada instante? ¿Está diseñado el sistema para la manipulación de los votantes a fin de perpetuar el dominio de determinados grupos de poder?


Preguntas incómodas sobre el proceso político

¿Es o no es cierto que Apoyo se “equivocó” por casi 20 puntos en la votación de Evo Morales en las elecciones bolivianas en las que venció? ¿Es o no es cierto que la “popularidad” del expresidente Alejandro Toledo “fue llevada” al nivel de un dígito durante su gobierno? ¿Es o no es cierto que la publicación constante de tales cifras de “popularidad” contribuyó a reducir su capacidad de maniobra? ¿Es o no es cierto que durante cinco años se ha empleado el “efecto anchoring” contra Ollanta Humala? ¿Es o no cierto que el experto en guerra sucia JJ Rendón – confesión propia – fue contratado en el 2006 no a favor de un candidato, sino “contra” Ollanta Humala? ¿Es o no cierto que el nivel de “popularidad” alcanzado por el actual Presidente de la República es un instrumento de “gobernabilidad”? ¿Puede una Democracia sostenerse con estos métodos y procedimientos?

lunes, 14 de febrero de 2011

VOTO JOVEN Y POLÍTICOS JÓVENES


Conversaba con un joven de unos 30 años acerca del voto, y sus ideas me dieron qué pensar. Me señalaba que no tenía mayor interés en votar, que cumpliría con su deber, claro, porque si no lo multaban, y la plata no le sobra; y que seguramente viciaría su voto. Yo no entendía cómo puede ser posible que alguien joven no tuviera un mayor interés en saber cómo iba a ser el futuro político y cómo le afectaría. Me fastidió que, siendo tan hábil en diversos campos, tuviera tan poco qué decir en política, excepto repetir el discurso mediático. Una persona inteligente debería poder navegar un poco más allá de sus prejuicios, recuerdo que le dije. Fue ahí que me soltó esta frase: “Es que en realidad no siento interés en esta sarta de ladrones y estafadores”.

Otro día conversaba con otro joven, que vota en esta ocasión por primera vez. Me sorprendió igualmente percatarme de lo muy interesado que estaba en los OVNIS y en el hecho que el mundo pudiera acabarse en el corto plazo, digamos el 2012, o en marzo de este año. Cuando le pregunté sobre ello me señaló que él estaba realmente preocupado en obtener de inmediato cualquier tipo de trabajo para poder comprarse ciertos juegos de computadora en los que está particularmente interesado. Y que, después de todo, la Biblia DICE que el mundo se va a acabar, pero ya. Hace estudios, pero no tiene mayor interés en ellos. Me llamó la atención su falta de exposición a lo que realmente pasa, y cómo aquello que ocurre fuera de la puerta de su casa no consigue afectar su vida en el corto plazo. Recordé lo que el Educador Ken Robinson decía acerca de jóvenes de su británico-estadounidense entorno: “Antes los jóvenes terminaban y salían a trabajar. Hoy terminan, y se van a sus video-juegos”.

En Féisbuk, Tuiter, Yahoo Live y otras redes, lo quiera o no, muchos de mis alumnos y exalumnos me anotan como amigo, y eso me parece formidable y me gusta porque me permite mantener el contacto y pulsar lo que ocurre entre ellos, lo que para un maestro siempre es importante. Es notable un hecho muy concreto: Las elecciones no tienen ninguna importancia para ellos. Son básicamente los adultos de más de 40 los que mueven sus páginas alrededor del tema. Cuando lo hacen, pues hay quien no lo hace, claro, pero allí encontraremos atrás decisiones conscientes. Choca un tanto ver la gran indiferencia electoral de los jóvenes habiendo tanto porcentaje de la población que es joven, y habiendo reales consecuencias en estos hechos para ellos.

Como adulto con más de cinco décadas pisando este planeta – y este país, por Dios Santo – debería estar inmunizado contra el escándalo. Pero honestamente, no lo estoy. La verdad, esta situación sí me escandaliza. Me importa mucho cuando percibo que los jóvenes parecen haberse convertido en una simple “masa de maniobra” a ser manipulada. Me gustaría analizar un poco esta situación, a fuer de profesor preocupado por el tema ciudadano.

Hay muchas maneras de pensar este problema, pero no siento ningún deseo de suavizar las cosas, sino más bien de verlas tal cual son. ¿Por qué algo que seguramente se merece pensar en ello su rato, no ofrece un interés por lo menos igual al de la playa de moda, el record de permanencia en Féisbuk, la cantidad de trago que se tomó fulano, o la liquidación de Tottus? Claro, la primera respuesta posible es que los jóvenes poseen sus propias preocupaciones, y claro está, la política no es la primera. Y, entre nosotros, les comentaré que eso no me parece tan malo ni para escandalizar demasiado. Es de lo más normal que los jóvenes se fijen esencialmente en aquello que les interesa a ellos y a sus pares. Lo que sorprende es la falta de “click” con el tema electoral.

Pero mirando un poquito más en redes sociales, y haciendo algunas preguntas, se nota que sí existen preocupaciones inmediatas, mucho más serias, lo que ocurre es que no hacen “click” con el tema político. Los estudios, por ejemplo. O el empleo. Conseguir uno es percibido como una suerte de sacada de lotería, que amerita su publicación en redes, y la celebración consiguiente, lo que incluso ha tenido un curioso rebote publicitario. Las prácticas pre-profesionales y profesionales, cuando hay edad suficiente y se ha alcanzado un determinado nivel académico. Cuando no lo hay, abundan referencias a las fiestas y al amor – nada raro en 14 de febrero, por cierto. Pero también al trago, al sexo y a la farra en el contexto de happenings que son una suerte de iniciaciones sociales. Claro, no tenemos la acuciosidad de una encuesta, y los miembros de las redes sociales abundan entre los NSE A hasta el C inclusive, pero los niveles D y E y las zonas rurales están ampliamente infrarrepresentados. Así que de ellos poco podemos decir.

Lo que sí es observable es la poquísima relación que se hace de estos temas concretos con lo que va a ocurrir electoralmente. No se tiene conciencia alguna, o muy poca, de la importancia del voto propio, o de la necesidad de reunir esfuerzos alrededor de una u otra opción política. Arriesgando una opinión, digamos que el voto pareciera ser percibido como una especie de imposición adulta con la que hay que cumplir, más o menos en el nivel de las obligaciones escolares. Quizá lo más complicado de encajar es que exista una ley seca en el momento de la votación, ley seca hecha para sacarle la vuelta, claro. También existe la oportunidad de viciar el voto, cosa que según parece muchos jóvenes suelen hacer, como una suerte de rebelión impotente, anárquica e individual frente a la penosa obligación de tener que votar. Vale decir, no se distingue que el tema electoral posea mayor “importancia”, que tenga alguna clase de “trascendencia” en el sentido de que si haces una cosa en un sentido u otro, ésta tendrá consecuencias.

Bajo el iceberg de indiferencia joven se distinguen algunos contenidos interesantes. Se rasca un poco la superficie y se ve una percepción extraordinariamente negativa del hecho político. Una descalificación absoluta de éste, corporizada en una descripción de las personas que se dedican a esta actividad como “rateros”, “delincuentes”, “ladrones”, “corruptos” y otras perlitas que dicen mucho acerca de la percepción del hecho político. Ensayemos algunas razones para esto.

Primero, y esto será una suerte de sopapo conceptual, da la sensación de que estos jóvenes que algunos tildan “sin valores ni principios” – clásica queja senil – poseen los suficientes de unos y otros para juzgar al sistema político y condenarlo de tal manera que ni siquiera desean tener contacto con él. La corrupción y la ratería, a juzgar por lo que muchos jóvenes manifiestan, parecen ser contagiosas, y entonces muchos jóvenes no desean contaminarse con ellos. La medida de la impermeabilidad del sistema es que según parece los políticos “profesionales” se conforman con el voto obligatorio, en vez de dedicarse a pensar en la manera de involucrar a los jóvenes en la política.

O sí lo hacen, de repente. No hace mucho se pasó una ley para que el estado financie con la nuestra la “formación política” de los jóvenes, que en la práctica es aprovechada por los hijos de los políticos “profesionales”, con lo que ciertas características del sistema terminan por pasar de padres a hijos. Testigo Kenji. Tengo la desagradable sensación que lo que podría estar ocurriendo es que tras esta “camada” entren a los partidos políticos cantidades de jóvenes sin cortapisas ideológicas ni estorbos éticos, simplemente dispuestos a lo que fuere con tal de conquistar el poder y las ventajas que trae, sea por las plumas simbólicas que abren puertas, o por haber aprendido las lecciones de estadista que nuestro Señor Presidente siente la necesidad de dar: “La plata llega sola” y “Qué son Cinco Mil Dólares”.

Por otra parte, los modelos políticos que se presentan a los jóvenes por las vías mediáticas para su sesuda consideración – ya sabemos que nuestros jóvenes no leen periódicos ni diarios, sino que ven TV – son el “Comepollo”, el “Lavapiés”, y patatín. Modelos tan absolutamente negativos, que con seguridad deben producir rechazo. Hay más modelos en el pasado y eventualmente en el presente también, incluso, pero por alguna razón misteriosa, no son destacados, ni siquiera presentados. ¿Habrá algún interés en ello, me pregunto?

Los medios de comunicación están tan tomados por su realidad comercial, que en realidad no notamos que se den ciertas condiciones básicas de “libertad de prensa”. La lógica del “cherry” sin límites y el hecho que en una sociedad iliterata – PISA 2009 ha mostrado lo iliteratos que somos en la práctica – la manipulación mediática cree poder político, determina que las condiciones democráticas en las que se desarrollan estas elecciones estén sumamente relativizadas. Si nos conformáramos con una democracia que hoy por hoy es básicamente votar cada cierto tiempo y dejar hacer a los mandatarios lo que les dé la gana, podríamos pasar por todo esto. Pero resulta que la Democracia es bastante más que eso.

Los cursos de educación ciudadana y cívica impartidos en las escuelas, si uno se centra en los contenidos curriculares y en los textos, parecen ser de lo más interesantes cuando del nivel local se trata. Cuando se va a los niveles superiores hay una suerte de “silencio administrativo”, pues los temas que se tratan a partir de allí se distinguen como poco realistas, y acallan aquello que los jóvenes podrían preguntar pero como no se les menciona nunca, no se produce el desequilibrio cognitivo necesario. Como por ejemplo, el tema de la corrupción, por qué se produce, qué se hace con ello. En vez de ello, conforme se avanza en la secundaria, se plantean a la consideración de los futuros ciudadanos una serie de generalidades sobre la Constitución y las Leyes, por ejemplo, bastante alejadas del ejercicio cotidiano de la ciudadanía. Se plantea una especie de “Deber Ser” más que un “Es” que no se le oculta a nadie, y que choca frontalmente con la percepción de que todo anda como la mona. No se responden preguntas, imaginamos tanto por cierta vergüenza propia o ajena, como por la necesidad de no chocar con Chocano, como por el temor de lo que puede pasar si es que se abre la caja de Pandora. Sin embargo, en Historia somos, sí, adecuadamente derrotistas. En tanto que nuestra Geografía es adecuadamente triunfalista. Como para desconcertar al más pintado. Pero al final de cuentas, desde que la mayoría de nuestros alumnos de 15 años suelen no entender lo que leen, tampoco es que tenga gran importancia.

El desconcierto ciudadano también se da en las familias, y eso cuando éstas existen y están más o menos estructuradas, que tampoco es el caso. Las familias no imparten educación ciudadana o cívica, desde que la preocupación por la supervivencia – o la conservación del estatus - es percibido como algo mucho más importante. Algunas, muy pocas, familias actúan desde las duras realidades del trabajo y la escasez, y consiguen pasar una ética del propio esfuerzo y el trabajo dictada desde el ejemplo. Otras tratan a niños y jóvenes como tacitas de porcelana al borde de romperse, a los que no debe exponerse a hechos graves, sospechamos que como reflejo de nuestros propios traumas. Hace un par de años se criticó acerbamente desde el poder, y con alto contenido mediático, una suerte de “infiltración senderista” en textos de una reconocida editorial. La mayoría de los padres de familia se tragó el tema completito, muy pocos leyeron los textos. Hubo mucha oscuridad y poca discusión acerca de la educación, apenas el acostumbrado escandalete mediático. Muy poca gente analizó los textos para ver si era cierto. Lo único que quedó claro es que exista la tendencia en ciertos grupos a querer borrar el tema de Sendero Luminoso y el conflicto armado interno, como si jamás hubieran ocurrido. El problema, por supuesto, es que sí ocurrieron.

En cualquier caso, las familias, como correa de transmisión de contenidos valorativos sociales, ya no salvan al Perú como solían hacerlo. Hay demasiadas familias donde el negocio familiar se pasa simplemente a la nueva generación, como es el caso del narcotráfico y la delincuencia organizada. Y las vinculaciones entre el Narcotráfico y la Política son solamente invisibles para los medios de comunicación, a no ser que, como ha venido pasando desde hace muy poco, WikiLeaks meta la cuchara. Y demasiadas familias donde el choque generacional culmina en soluciones violentas. Y demasiadas familias donde lo que se transmite es la manera de pasar piola por el sistema.

Se dice con mucha lógica que una actividad tan sucia y desagradable como la política no debe atraer a nadie que tenga un poco de decencia personal. Y eso nos dice mucho acerca de la peculiar actitud juvenil frente al hecho político. Desde esta óptica los jóvenes no parecen tan negativos políticamente después de todo. Pero la consecuencia obvia es que esta deserción de los jóvenes “deja hacer” a los corruptos, ladrones y sinvergüenzas de todo pelaje las tropelías que les parece. Si no fuera porque no nos gusta ver complots en todas partes, parece que fuera una suerte de “Sistema Nacional de Desmovilización Social”, especie de “Anti-SINAMOS” en acción.

El esquema desmovilizador pasaría por varias etapas. La primera sería, como hemos visto, destrozar la imagen de la actividad política asociándola a los peores contenidos. Tras esta criba, que elimina a los menos interesados, y que permite disponer de una masa de maniobra a la que se le puede impresionar políticamente por vía mediática para obtener un porcentaje importante de votos, la segunda fase sería destrozar las ilusiones juveniles alrededor de la posibilidad de poder introducir cambios en el sistema. Los jóvenes que quisieran entrar en la actividad política entonces serían básicamente maltratados por el simple hecho de querer entrar y hacer algunas armas en él. A no ser que ya estén en el ajo, como ocurre con muchos de los hijos e hijas de los políticos “profesionales”. Con esto la a veces llamada “carrera” del “Servicio Público” queda desvirtuada por principio, y se aseguraría la sucesión de una argolla política por otra. Pero, por supuesto, no creemos en las teorías complotistas.

Si creyéramos en estas teorías, diríamos que si bien muchos políticos de hoy, para llegar a ser corruptos, autoritarios y ladrones, tuvieron que batallar con sus propias conciencias, destruir el ejemplo de hombres como Víctor Raúl Haya de la Torre, José Carlos Mariátegui, Víctor Andrés Belaúnde, Héctor Cornejo Chávez, Luciano Castillo, etc., y aplanar su propia escala de valores, los políticos jóvenes podrían llegar sin frenos éticos ni morales, dispuestos a lo que fuere con tal de disfrutar el poder. Este riesgo, haya complot o no, es muy real.

Quizá la conclusión más interesante al respecto sea que si hay jóvenes que desean entrar a la política del “servicio público”, a pesar de todo lo dicho, deben ser jóvenes de extraordinarias capacidades y gran sentido ético. Pensemos en lo que pasó en el sistema político estadounidense y la convocatoria que Barack Obama consiguió llevar a cabo, que determinó, en este país de voto facultativo, que un porcentaje jamás visto de la población decidiera hacer uso de su voto. Esto debe haber llenado de aprensión a los usufructuadores del sistema político norteamericano. Naturalmente, la percepción de la impermeabilidad del sistema está arrojando a Obama al limbo de los presidentes de un solo período. O pensemos en Egipto y los países árabes en estos días, donde la gran mayoría de los manifestantes que están alcanzando a reformular el sistema político son jóvenes.

Queremos pensar que existe una gran potencialidad en la juventud peruana, a pesar de todo. Precisamente porque, a pesar de todo, hay cierta fuerza en ellos que hay que tomar en consideración. Si alguna ventaja tiene el que exista tan enorme desmovilización, ello nos indica que los que consiguen pasar la criba resultarían poseer una calidad ética mayor. En realidad no lo sabemos. Décadas de desencanto tienen que tener su costo. Las cosas pueden desenvolverse en las dos direcciones. Pero a la vez, tenemos motivos para sentir cierta confianza en las posibilidades.

El que esto escribe va a buscar a ciertos políticos jóvenes para elegir de entre ellos. El voto preferencial, con lo negativo que es, por lo menos otorga cierta libertad. Creo que por eso hay resistencia oculta ciudadana a acabar con este pequeño espacio de libertad. Cuando Manuel González Prada escribió su inmortal frase “Los Viejos a la Tumba, los Jóvenes a la Obra” pensaba, estoy casi seguro, en la necesidad de cambiar el sistema político vigente en algo realmente decente o cuando menos sostenible. Si alguien entiende realmente este viejo, aunque nada vetusto, mensaje, debe ser un joven. Los jóvenes políticos, los de verdad, de hoy tienen entre las manos una labor realmente difícil, la de hacer de nuestro país un país viable políticamente. Vivir para ver.

miércoles, 9 de febrero de 2011

DISCIPLINA Y VALORES EN EL CALLAO: PRONUNCIAMIENTO DEL CNE


A continuación, el pronunciamiento del CNE sobre el famoso curso "cívico-militar" que se pretende implementar en el Callao:

PRONUNCIAMIENTO

El Gobierno Regional del Callao ha emitido la Ordenanza Regional Nº 00004 en la que dispone la
obligatoriedad de desarrollar el curso de Educación Cívica en Instituciones Educativas públicas
en el ámbito de la Región Callao. Dicho curso se daría en las horas de libre disponibilidad, y a cargo preferentemente de profesores de educación física y ciencias sociales, y “se evalúa la
participación directa de personal de la Marina en calidad de monitores”.

Ante esta ordenanza, el Consejo Nacional de Educación se dirige al Gobierno Regional del Callao
y a toda la comunidad educativa para hacer las siguientes reflexiones:

1. De acuerdo al Diseño Curricular Nacional vigente los alumnos estudian actualmente once cursos además de la hora de tutoría; no es conveniente aumentar la cantidad de cursos porque dispersa la atención de los estudiantes y les impide profundizar en los existentes.

2. En el actual Diseño Curricular Nacional los aprendizajes del área social están divididos en tres áreas de formación, incluida el Área Curricular de Formación Ciudadana y Cívica con dos horas semanales. No resulta necesario incluir otro curso adicional de dos horas de Educación Cívica, cuando éste ya existe. En todo caso, el Gobierno Regional del Callao podría incorporar en el contenido del mismo las capacidades que considera pertinentes.

3. El Consejo Nacional de Educación se pregunta igualmente sobre el financiamiento de estas dos
horas adicionales propuestas por el Gobierno Regional del Callao. En segundo lugar, la norma
resulta extemporánea al proceso de distribución de los cuadros de horas y de racionalización
de personal que los centros educativos han venido desarrollando. En tercer lugar, está el uso
de la libre disponibilidad; al cuarto y quinto grado de la educación secundaria se les dejaría con solo una hora de libre disponibilidad, lo cual sería un retroceso en el objetivo de dar más
capacidad de decisión a las instituciones de enseñanza.

4. La “proliferación de la delincuencia, pandillaje, drogadicción y una casi total falta de identificación con su entorno social” que se señalan en los considerandos de la norma, no se van a solucionar con un curso adicional. Ellos obedecen a una serie de factores económicos, sociales, familiares y culturales que deben ser afrontados de manera integral. Creer que un curso va a solucionar estos problemas es irreal.

5. La norma emitida sobre la convocatoria preferencial a profesores de educación física para dictar el área de formación y al personal de la Marina para encargarse del “monitoreo” tiene poco fundamento, da la impresión de que la diferencia del curso propuesto con el ya existente, sería la de proporcionar aspectos de formación militar. Estas capacidades deben ofrecerse una vez acabada la escolaridad a los jóvenes que opten por el servicio militar voluntario, o que ingresen a las Escuelas Militares; no tienen sentido en la educación básica regular.

6. Ya que existe presupuesto para profesores de educación física y carencia de ellos en las
instituciones educativas, este se debería destinar al desarrollo de la educación física y deportes tanto en horario curricular como extra curricular. Un verdadero apoyo para alejar a
los jóvenes de las pandillas y la delincuencia, sería brindarles formación en un oficio ya sea
formando talleres ocupacionales o fortaleciendo los existentes. Los problemas de desadaptación social de los estudiantes corren a cargo de los tutores y de los departamentos sicopedagógicos de las instituciones educativas, en trabajo conjunto con los padres de familia y personal especializado.

Consejo Nacional de Educación

Lima, 4 de febrero de 2011


Hasta aquí el Pronunciamiento.

Como se ve, el CNE no va a decirles a los del Gobierno Regional que están haciendo las cosas fuera del recipiente, porque después de todo, lo cortés no quita lo caliente. Si de algo estoy seguro, es que esta "propuesta" del Gobierno Regional debe haber causado reacciones desde el asombro hasta la hilaridad, pasando por el escándalo. Así que está muy bien que se plantee el tema como "reflexiones", a ver si el Gobierno Regional del Callao toma nota del ridículo en que están cayendo, y algo hacen al respecto ...

La crítica del CNE - porque eso es - se centra en lo siguiente:

En los puntos 1, 2 y 3 en la tontería de añadir y/o duplicar esfuerzos ya existentes, creando problemas pedagógicos, administrativos y de financiamiento, y señalando, aunque no directamente, la improvisación que preside a la disposición de marras. Aquí se pregunta uno quienes son los que "piensan" en la Educación en nuestro primer Puerto ...

En el punto 4, el central, se menciona la "irrealidad" en la que están las autoridades de la Región en este aspecto, y les marca, como debe ser, la línea a seguir.

En el punto 5 se menciona lirondamente que la preferencia del Gobierno Regional por profesores de Educación Física y Monitores de la Marina de Guerra para el cursito de marras da la sensación de querer, a la prepo, "militarizar" la escuela como supuesta respuesta al problema de la delincuencia. Claro, así no lo dicen, porque las formas hay que guardarlas. Me imagino que en este punto varios deben haberse reído francamente. Es que guardar la seriedad ante esto es necesario, pero qué difícil ...

En el punto 6 la remachan indicando que el Gobierno Regional podría utilizar mucho mejor la plata que aparentemente tienen para esto en cosas realmente inteligentes y adecuadas a su propósito, como reforzar la educación física, formar en oficios, y una tutoría más efectiva.

Queda así deconstruido el proyecto en lo que tiene de absurdo, ridículo, ideologizado e improvisado. Falta ver si las autoridades chalacas acusan recibo, se quitan las anteojeras ideológicas y emplean sus neuronas en algo más productivo y menos chabacano para gastarse la plata. Maneras hay. Dios les ilumine, bien lo necesitan. Será cosa de ver cómo salen de ésta. Pero lo peor es que, dado el aparente nivel, de repente insisten en su dizque propuesta, tan jalada de los pelos.

Que el que tenga oídos en el Gobierno Regional, que vea.

martes, 8 de febrero de 2011

PROPUESTAS PARA LA INFANCIA Y LA EDUCACIÓN EN LOS DISCURSOS ELECTORALES


A diferencia de otros procesos electorales, los Partidos Políticos en esta ocasión han debido presentar obligatoriamente sus Planes de Gobierno. Ya sabemos que muchas veces los Planes de Gobierno son, básicamente, trampas para cazar pajaritos, elaborados en Gabinetes cerrados, como cosa de técnicos y especialistas lejos del mundanal ruido. Ello no nos parece, pues al margen del necesario aporte de los especialistas, el gobierno no es cosa necesariamente de especialistas, como demuestran nuestros vecinos Lula, Evo Morales y otros, que han hecho gobiernos bastante solventes sin títulos académicos. Ya basta de suponer que un título sin solvencia moral sirve de algo. Por ello creemos que los Planes de Gobierno debieran ser foros abiertos y permanentes, donde los ciudadanos, expertos o no, puedan exponer sus ideas, confrontarlas con las realidades y participar, lo que ya es un valor en sí mismo. Además ello da lugar a un control y compromiso al mismo partido político, que no podría deslizar con la misma impunidad las diversas bombas de tiempo que por lo general nos endilgan. El hecho de tener que presentar las propuestas de gobierno al JNE permitiría, tal vez, algún nivel de control por parte de la ciudadanía, lo que siempre es positivo.

Sin embargo, los Planes de Gobierno, aún los realizados con la mejor intención, por lo general, están en general mal diseñados por el apuro electoral, y pésimamente coordinados en sus propuestas. Poseen muchas veces contradicciones internas graves, vacíos estructurales y elementos de coyuntura que oscurecen el debate. Y es que poca gente se fija en ellos y no son un elemento importante a la hora de decidir el voto para la mayoría de los peruanos, motivo por el que los partidos raramente les dan la importancia debida. Sin embargo, poseen dos usos prácticos importantes: Por una parte dan origen a los slogans de campaña, y por otra reflejan en parte las negociaciones e intencionalidades de los grupos instalados al interior de los partidos políticos.

Basamos el presente artículo en la información del INIDEN - Instituto para el Desarrollo y la Defensa Nacional – en su somero aunque sustancioso estudio de las propuestas políticas presentadas en materia educativa. También empleamos a mansalva la elaboración del Blog de Inversión en la Infancia sobre las propuestas en Infancia planteadas por los principales partidos. Los errores, interpretaciones y sesgos políticos, por supuesto, son de mi completa autoría, y de ellos me hago responsable.

Planes de Gobierno sesgados

Una constatación importante es que el planteamiento lógico de los planes de gobierno parece estar sesgado por “sectores” del Estado. No hay, por ende, y con una excepción, una política general establecida sobre Infancia. Vale decir, se ha seguido la ruta más fácil, que es tomar los sectores en los que el estado se divide y hacer la lista de lo que se supone el partido en liza aspira en los dichos. Ello, a más de hacer el debate aburridísimo y sesgarlo hacia compartimientos estancos – y estancados - referidos a cada sector, terminan en generalidades o en cifras más o menos efectistas, que en ocasiones tienen algún asidero real, y que parece cosa de especialistas y alejada de nuestras preocupaciones inmediatas. Naturalmente no se nos dice nada acerca de la mayor o menor relevancia de un sector respecto del otro. Esto por lo general queda como parte de la labor de los candidatos en la propaganda de sus propuestas, lo que permite adecuarlas al auditorio en el que se esté, así como medir el grado de populismo y clientelismo político a emplear.

El problema de fondo entonces resulta ser que los Planes de Gobierno rara vez son serios, es decir carecen de musculatura y convocatoria dado que su objetivo se orienta principalmente tanto a reforzar las redes clientelistas de los partidos en vez de reflejar las reales necesidades de las gentes, como a crear efectistas slogans de campaña que proporcionen la ilusión de que se poseen planes estructurados. Por otra parte, un elemento que casi nunca se plantea, y debería plantearse, es cómo se van a lograr los objetivos, en los aspectos financiero, estructural, legal y de personal. Recordemos que uno de los partidos que presentó planes más estructurados y amplios fue el Partido Aprista en el período 1985 – 1990. Y ya sabemos en qué resultó el asuntito.

La solvencia moral de los partidos políticos en cuanto instituciones cuenta mucho también. Es decir, la capacidad del partido político de llevar a cabo realmente el programa que sustenta. La corrupción es aquí el principal tema. Si el partido político es conocido por la corrupción que muestra o ha mostrado tanto en su manejo interno como en el ejercicio del poder es obvio que la ejecución de las propuestas de gobierno se verá entorpecida por prioridades mucho más importantes. Por ejemplo llenarse los propios bolsillos de manera individual o institucional. Y no nos llamemos a engaño, la famosa frase “Robó, pero hizo obra” es un pobre consuelo, y ya no es más admisible en una democracia participativa y moderna. El tema de la corrupción trae nombres y apellidos, pertenencias y relaciones. Constituye estructuras establecidas de poder en la sombra, y no es de ningún modo tema de excepción, sino de estructura. Si el partido político que aspira al gobierno “carece” de ideas coherentes respecto a la lucha contra la corrupción, pues entonces ya sabemos de qué pie cojea, y qué va a pasar con su plan de gobierno.

Políticas sobre Infancia

Pero basta de generalidades y vamos a las propuestas de gobierno sobre Infancia. Creemos que nadie puede sostener seriamente que las políticas sobre Infancia no merezcan un adecuado tratamiento por parte de los Partidos Políticos. Y esto es más importante considerando que los bebés no votan, aunque sí lo hagan sus familiares adultos. Por la importancia que le den los partidos y por la coherencia de las propuestas podemos darnos una idea de la real seriedad de las campañas.

Así, constatamos graves falencias en la mayoría de las propuestas sobre Infancia, empezando por la misma existencia de Políticas sobre Infancia. Si no las hay se implica que no se sabe, para empezar, cuánta plata se va a gastar en la Infancia, y, quizá, para ser más exacto, cuánta plata se va a gastar en cada sector de la población. Se pregunta uno entonces cuáles serán los objetivos de gobierno de cada partido.

Se necesitan políticas sobre Infancia por la importancia de este sector, y por el simple hecho que los problemas de la Infancia están vinculados entre sí, y vinculados con el manejo general del Estado. No es Educación sola, es también Salud, para empezar. La Desnutrición afecta a millones de niños. La morbilidad es demasiado alta. No hay manera de mejorar la educación con niños enfermos, macilentos y anémicos. Y la desnutrición y la morbilidad nos llevaría al tema de los Programas Sociales, y en última instancia a cuánto necesitamos para eliminar la Desnutrición. Y en ultimísima instancia de donde sacamos la plata para hacerlo. Y en última ultimísima instancia si estamos dispuestos a permitir que la desnutrición infantil continúe en función de un modelo primario-exportador que no cobra impuestos a la extracción minera que cobran Chile, Bolivia, el Reino Unido y los Estados Unidos. Y de cómo nos libramos de ese modelo en función de otro mejor, si es que existe. Todo está vinculado. Un Plan de Gobierno segmentado termina por fomentar la dispersión de los esfuerzos, que no se enfocan a un tema determinado. Y denota las reales intenciones políticas del partido y el candidato.

Dado que, a diferencia de otros muchos períodos, el escenario económico es alentador, también se observa la necesidad de los partidos de determinar el rol y la competencia del estado frente a este crecimiento económico: ¿Será un eficiente redistribuidor de recursos? ¿Es importante que lo sea? La plata cuenta. Sin ella todo se queda en buenas intenciones y, a veces, en mentiras descaradas. Hubo en Educación un presupuesto de 14,400 millones de soles el año 2010, que significó el 2,4 % del PBI, según el Ministerio de Economía. Muy lejos del famoso 6 % incumplidísimo por el gobierno aprista. Y demasiado cerca del 20 % del presupuesto ofrecido por el candidato Alejandro Toledo (el presupuesto actual bordea el 18 %). Claro que acá nos enfrentamos con el problema de las cifras. El 100 % de 10 soles no es lo mismo que el 1 % de un millón de dólares. El PBI debe previsiblemente crecer, y concomitantemente el presupuesto público, de manera que refleje el crecimiento económico nacional y las prioridades establecidas, de los que la Educación es una de las más importantes. El Consejo Nacional de Educación ha estimado que si el PBI crece a una tasa anual de 5.5%, y si el presupuesto de educación se ubica en un 3.2% del Producto, éste podría bordear los 21 mil millones de soles. Es decir un aumento muy sustancial, aún sin alcanzar las metas del Acuerdo Nacional, y sobre precisiones conservadoras. A no ser, claro, que hayan otras “prioridades”.

Lo que los Partidos dicen

Para observar todo esto recurriremos a una ligerísima contrastación de la relación entre las propuestas en Educación y Nutrición, que algo debería aclarar algo en cuanto a la coherencia interna y la real preocupación por la Infancia en los Planes de Gobierno. Observemos:

SOLIDARIDAD NACIONAL y su candidato LUIS CASTAÑEDA ofrecen en Educación, convertir los PRONOEI (Programa no Escolarizado de Educación Inicial) en Centros de Educación Inicial, desarrollando un Sistema de Educación Inicial “Solidaria”, con un subsidio directo del Estado por niño atendido, un sistema aplicado en Chile y otros países con desiguales resultados. Asimismo, ofrece fortalecer la descentralización educativa. En Nutrición ofrece bajar la desnutrición crónica del 24 % al 10 % en cinco años.

Comentario: Sorprende la oferta educativa pobrísima, sesgada, limitada y faltosa de ideas. Aunque es esencial lograr la cobertura máxima en Educación Inicial, y si bien se centra ahí el tema, lo cierto es que aparece como una propuesta desmigajada, muy acorde con el estilo de campaña populista del silencioso exalcalde. Además no entendemos de qué servirá ampliar la cobertura para cubrir niños en previsible estado de desnutrición crónica. Pareciera que no han pensado en que no se puede educar a un niño “mientras” sigue desnutrido. Creemos firmemente que en este aspecto deberíamos ser maximalistas. La permanencia de la desnutrición Infantil simplemente no debería ser tolerada en ningún plan de gobierno.

PERÚ POSIBLE y su candidato ALEJANDRO TOLEDO muestran mayor solvencia, quizá como producto de haber sido gobierno nacional. En Educación plantea el aumento del 18 al 20 % del Presupuesto Público al sector Educación. Ya hemos visto que debería pensarse en términos de que tanto PBI como presupuesto público no son cifras fijas – queremos ser amables con el candidato y pensar lo mejor. Ya se dijo que pretende duplicar sueldos a los maestros, pero añade el otorgamiento de un bono de 20 % extra para los maestros rurales. También se menciona ampliar la cobertura de la Inicial hasta el 90 % - la cobertura actual es del 73,3 %. Es importante mencionar que se piensa integrar la educación inicial con Alimentación y Salud, lo que ya es en sí valioso. Se plantea la eliminación total de la Desnutrición.

Comentario: Los objetivos planteados muestran mucho mayor solidez que los de Solidaridad Nacional, aunque el punto débil es la ausencia de plazos y medios para lograr tan deseadas metas. Por otra parte, ofrecer aumentar presupuesto de 18 a 20 % o la cobertura del 73 al 90 % parecen metas realistas, aunque las haya rodeado de un aura de espectacularidad que están lejos de tener.

FUERZA 2011 y KEIKO FUJIMORI no se quedan si de maximalismos se trata. Cobertura total en Inicial y Primaria, las que no diferencia. Aumento del presupuesto en educación al 6 % del PBI. Logro total en 3ero de primaria de las habilidades lectoras, en matemáticas y ciencias – se ve aquí la larga mano de PISA, y cómo escuece el que en el gobierno de A. Fujimori se renunciara a participar en dichas pruebas. Se ampliaría la cobertura de los Wawawasis. En Nutrición, lo mismo: Eliminación total de la Desnutrición en 5 años, para lo que se plantea una serie de medidas de cierto interés.

Comentario: Si no fuera porque en el anterior gobierno fujimorista se maquillaron cifras y se establecieron marcas mundiales de corrupción, podríamos tal vez creer en este programa. Por desgracia, el estilo populista de esta candidatura es aún más extremado que en el caso de Castañeda. Y su solvencia moral bastante menor.

GANA PERU y su candidato, el gallo de tapada OLLANTA HUMALA plantean una política global de Infancia. De hecho son los únicos que lo hacen entre los candidatos con opción, lo que suena positivo e indica voluntad política de atacar el problema. Se plantea relanzar un Plan Nacional de Acción por la Infancia y la Adolescencia (PNAIA). En Educación, erradicar el analfabetismo, que es actualmente del 7 %, con programas de alfabetización intercultural. Elevar presupuesto al 6 % del PBI, revalorar el Proyecto Educativo Nacional, mejorar la calidad educativa, enfatizando la Inicial y los primeros grados de primaria. En Nutrición, no establece objetivos concretos para la erradicación de la desnutrición infantil, aunque parece vincularla con el tema de la Seguridad Alimentaria.

Comentario: Parece ser el Plan más coherente, aunque como hemos dicho, debiera plantearse la eliminación total de la desnutrición, tal como se plantea la del analfabetismo. La aplicación es una incógnita, pues a diferencia de Castañeda, Toledo y Fuerza 2011, no cuenta con ejecutoria en el aparato del estado, aunque sí muchos de sus colaboradores. Por otra parte, la gran importancia que se le da a la lucha contra la corrupción nos da qué pensar.

La ALIANZA POR EL GRAN CAMBIO y su candidato PEDRO PABLO KUCZYNSKI, que no despegan en las encuestas, plantean en Educación incrementar la inversión del sector al 7 % del PBI, con especial énfasis a las zonas rurales más desfavorecidas. También mejorar la infraestructura educativa y la calidad de la educación primaria y secundaria, aunque no hace referencia a la educación inicial. En Nutrición no se queda, ofreciendo eliminar la desnutrición infantil, aunque sin metas ni acciones específicas.

Comentario: El ligero sesgo populista de aumentar al 7 % del PBI la inversión en Educación no alcanza a esconder la improvisación del esquema, lo que en PPK nos suena realmente extraño. Al revés de Castañeda, pareciera sentir temor de mandarse demasiado con promesas que no pueda cumplir, pero ello lo coloca en una nebulosa al respecto, que no le dará puntos en los sectores B, C y D, que son la bran masa de los votantes

Mirando las cosas de modo más general

Mirando ahora las cosas de manera más general, me pregunto con INIDE: ¿Hay capacidad para diseñar proyectos de manifiesto impacto y que demuestren una alta rentabilidad social y económica de la inversión? ¿Hay capacidad de gestión de las diversas instancias de la administración educativa, en salud, nutrición, programas sociales, Infancia? Un tema esencial es el de la ejecución de los presupuestos. Para noviembre del año 2010, tan solo una tercera parte del presupuesto en Educación se había ejecutado, y eso implica una suerte de incapacidad para el gasto por parte de la administración del estado. La pregunta es si los partidos políticos están proponiendo alternativas para este problema, y no hemos encontrado nada, en ninguno.

Es preciso evitar que los incrementos de recursos que los candidatos ofrecen en el sector Educación y en otros sectores terminen en otros sectores que estén en capacidad de plantear mejores iniciativas. Hay una gran carencia de ideas, las que ameritarían sentarse a reflexionar, ya, y desde las bases. ¿Qué nos plantean los candidatos al respecto? ¿Qué sinergias plantean deberían existir entre sectores? ¿Cómo realizarlas?

Y no hay que olvidar que este tema no es solamente de “políticas sociales”. El problema con las “políticas sociales” es que separan del resto de políticas lo que no debería separarse, el tema del desarrollo y la modernidad. Pensemos por ejemplo en el tema del desarrollo de la Ciencia y Tecnología, en el que ocupamos, para variar, el último puesto en inversión en América Latina, si no fuera por Haití. ¿No depende el desarrollo científico y tecnológico de la educación, tal como la educación depende de la nutrición, por ejemplo? ¿No necesitamos visiones más sistémicas?

Mejoremos el debate, exijamos precisiones a los candidatos, para eso debieran ser las redes sociales y todas las posibilidades alternativas que la virtualidad ofrece, ya que el periodismo en nuestro país sigue la lógica del publirreportaje. La agenda política está sesgada a lo espectacular y lo farandulesco. La Unión Gay es importante por supuesto, y campo de batalla entre tendencias modernas y arcaicas, pero ¿a cuánta gente afecta? ¿Más que a la afectada por la existencia o no de políticas sobre Infancia? ¿Más que la afectada por la Corrupción?

martes, 1 de febrero de 2011

DISCIPLINA Y VALORES ¿CURSO CÍVICO-MILITAR?

Nos llamó la atención días atrás una noticia publicada en El Peruano, respecto a la implementación en el Callao de un así llamado “Curso Cívico-Militar”, que sería obligatorio para los estudiantes secundarios del primer puerto. La noticia no dice mucho más, sino que la justificación estaría dada debido a “que un sector de la juventud ha perdido valores fundamentales como el respeto al prójimo y a la propiedad lo que tiene como desenlace el pandillaje y la delincuencia. (SIC)” Son palabras atribuidas a Félix Moreno, Presidente Regional del Callao.

Dícese también que “el curso no implicará marchas con pasos militares ni el uso de indumentarias castrenses, pero sí el reforzamiento de la cultura cívica de los estudiantes para contribuir a su formación como hombres de bien.” Gracias a Dios el Ministerio de Educación ya se enteró y puso el correspondiente grito en el cielo, aunque ampliamente edulcorado por la necesidad de transar con las autoridades políticas, que por alguna razón parecen ser bastante expertos en Educación “Cívico-Militar”.

Me pregunto qué estará pasando con el curso de educación ciudadana y cívica en el Callao que no pase en el resto del país. Cuál podrá ser la diferencia. Ya sabemos que ese curso es bastante inoperante, como lo son, dicho sea de paso, los de Comunicación, Matemáticas y Ciencias (A PISA 2009 nos remitimos), pongamos por caso. Pues mirando bien parece que con el curso no pasa nada especial. Tal vez sea la situación del Callao. Sabemos de más que el Primer Puerto, y como buen puerto además, cuenta con su cuota de delincuencia común. Y según parece, la delincuencia que, por desgracia, caracteriza al Callao, requiere de algún tipo de respuesta política. O cuando menos la finta de que algo se hace. Y se les ocurrió esta simpática medida de crear un “curso cívico-militar”, a la sombra, claro está, de la diversificación curricular. La justificación ensayada por el presidente Regional se refiere directamente a valores como el “respeto al prójimo y a la propiedad”, que serían, si comprendemos bien la noticia, causas de la formación de pandillas y de la proliferación de la delincuencia.

No deja de ser interesante que, interesadamente o no, se confundan causas con consecuencias. Creemos, sin lugar a dudas, en la capacidad de las autoridades del Puerto para entender los problemas. Y sin embargo, tengo entendido que el asalto y el robo – a esto se refieren con los eufemismos de “falta de respeto por el prójimo y la propiedad” – son una consecuencia del ingreso de jóvenes concretos, reales, con nombre y apellido, piernas y brazos, en la delincuencia. No al revés. No es que primero eres “malo”, y luego haces “cosas malas”. Es teniendo en tu entorno “cosas malas”, y viendo hacer “cosas malas” es que aprendes a copiarlas, y en la copia y perfeccionamiento de esta habilidad es que te vuelves “malo”. Y que me perdonen mis lectores por este argumento, pero estoy obligado a ponerlo de manera que lo entiendan las autoridades del Puerto.

Esto de señalar como causa de todo mal social a la “falta de valores” honestamente ya cansa un poco. Escuchar a algunas personas pontificar sobre los valores, como si supieran de qué se trata, y confundirlos con los hechos concretos de la vida sería jocoso, si no fuera porque los que así se expresan son autoridades elegidas, y sus carencias de entendimiento desembocan en curiosidades como un curso cívico-militar para “reforzar” valores. No entiendo cómo se puede “reforzar” algo que se ha tipificado como “carencia”. Si no hay, no hay nada que reforzar, pues. Hay que “crearlos”, “traerlos” o “instilarlos”. El Ministerio de Educación, con mejor criterio, prefiere “formarlos”, que aunque no le ligue, es mejor que imponerlos a patadas.

La lógica de las cosas, obviamente, sería bien aumentar las horas de educación ciudadana y cívica, o bien mejorar su calidad, o mejor aún, ambos. Pero aparentemente eso no da réditos políticos, ni produce la finta de hacerle creer a la población que algo se hace contra la delincuencia, o cuando menos que existe algo que recuerde más que sea de lejos a una política al respecto.

Es que hay temas escondidos debajo. Se habló de “monitores” proporcionados por la Marina de Guerra, para plantear “disciplina”, y, suponemos, introyectar “valores”, aunque eso de introyectarlos espero que alguien me cuente como se hace. Digo, de verdad, porque si se trata de emplear el garrote para que los alumnos chalacos saliven disciplina y valores, bueno, ya sabemos que muy bien no funciona, por más monitores y por más Marina de Guerra que se meta en el tema. Por supuesto, a falta de definiciones claras o ideas precisas sobre el tema, se cae en los lugares comunes ya escuchados. Y todo indica que esos lugares comunes, que se quieren imponer como la lógica de las cosas, son los que presiden esta curiosa decisión del Gobierno Regional. Según estas extrañas ideas todo tiempo pasado fue mejor, y como la vetusta Instrucción Pre-Militar funcionaba y a la vez no había tanta delincuencia, se hace la correlación automática de que uno supone el otro, y ya está. Y la disciplina consistirá en marcar el paso y obedecer sin chistar. Es decir, la aplicación de la famosa política de “contención”.

Me detengo en esto de la “contención”. Este término es de lo más curioso y merece una poca de análisis. ¿Qué es “contener”? A mí me sugiere algo que se nos viene con una fuerza eventualmente destructiva, y a lo que hay que ponerle un dique. Si nos atenemos a lo señalado, esa fuerza ciega es la delincuencia, la que se produciría por “falta de valores”. Y como la mayoría de los que entran a este inframundo de la delincuencia lo hacen durante la adolescencia y juventud, pues entonces hay que contener esa entrada de niños y jóvenes a la delincuencia. Y hasta acá, qué duda cabe, podríamos tener un cierto acuerdo. Nadie puede estar de acuerdo con los asaltos y los robos. Y algo hay que hacer al respecto. Lo que objetamos es que la aplicación a rajatabla de esa llamada “disciplina” y la formación de valores vengan de la mano con un curso “cívico-militar”. Es indudable que la adolescencia y la juventud son etapas de la vida. Los niños aprenden lo que viven. El niño es el padre del hombre. Y si el niño es mal formado, lo demás sería simplemente contención. Pero la adolescencia en nuestro país es un período que tiene demasiado de desencantamiento, demasiadas contradicciones irresueltas, muy poco de alternativas de vida. Y produce, por ende, una reacción agresiva. Como el curso se propone para Secundaria, suponemos que es a esta agresión ciega a la que se le propone como dique un curso “cívico-militar” de reforzamiento de valores.

Y la disciplina. Ah, la famosa disciplina, tan asociada en nuestro país al garrote y al principio de autoridad. Se nos olvida tan fácil que la disciplina es un sustantivo y no un adjetivo. Que la disciplina se define como la habilidad (HA-BI-LI-DAD, no imposición) de poder centrar el esfuerzo personal o social para obtener un resultado determinado. Y que ello requiere formar el “carácter”, la “fortaleza” de la persona o el grupo, precisamente para poder centrar los esfuerzos y evitar la dispersión. Pero acá confundimos el “carácter disciplinado” del militar que cumple órdenes con la “disciplina”, que es la habilidad de centrarse en cumplirlas. No en vano se llama “disciplina” a las matemáticas, la física o la filosofía, pues para estudiarlas y conocerlas se requiere centrar el esfuerzo en su aprendizaje, seguir sus reglas, abocarse a entenderlas. Esfuerzo personal, sí, pero con establecimiento de un “foco” en el cual esforzarse. Es decir, la disciplina no va de fuera adentro, sino de dentro afuera, como una habilidad aprendida, con actitudes más. Pero acá asociamos disciplina a castigo. La “disciplina” no es un “valor”, es una habilidad. El “ser disciplinado” sí muestra el valor de la “fortaleza de carácter”.

Aparte de este tema de la disciplina, que no se menciona pero que se supone, está el de los “valores”. En las penosas declaraciones del presidente regional se dice que la “juventud” ha “perdido” valores. Interesante concepto ese el de “perder valores”. Habría que ver primero si los jóvenes delincuentes en potencia a los que se quiere contener, se los han encontrado en alguna parte del previo camino de la vida, y si estos son los valores sociales que suponemos correctos. Porque nadie puede perder lo que jamás ha tenido. Si los valores de “respeto al prójimo y a la propiedad” se han perdido, sería bueno empezar por ver si en algún momento se adquirieron. Los educadores sabemos que los valores no pueden imponerse con acciones estereotipadas, so pena de crear hipocresías y dobles discursos con los que simplemente disimulamos el problema y lo enredamos más. Y sabemos que de lo que se trata en términos formativos es de fomentar actitudes que conlleven acciones, lo que significa tomar la vida tal cual es, como al proverbial toro, por las astas. De nada sirve decir que esto es lo que le gusta a alguna entelequia, tal como Dios o la Patria, sin formar las emociones y proporcionar cuando menos alguna explicación racional de por qué es preferible el valor “x” al valor “y”. Y es viejo el chiste ese que mencionaba al chiquito cuyo padre le dice que hay que decir siempre la verdad, pero que cuando el cobrador llama a la puerta, debe decirle que el papá no está.

Me he cansado de escuchar jóvenes que dicen con todas sus letras que no hay nada qué hacer en esta sociedad, que todo es plata, que todo es simplemente una suciedad andando, y que lo único que hay es vivir como se pueda y ganar plata. Perdón, ganar plata y vivir, el orden cuenta. Y el resto qué importa. Jamás olvidaré a una señorita que insistía en que nada se podía hacer, y traía como ejemplo un acto de injusticia que simplemente no se resolvía nunca. Estos jóvenes han captado, a mi entender perfectamente, de lo que se trata la cosa. No podemos engañarlos con frasecitas bien construidas. Saben que hay corrupción, saben que hay engaño, saben que cualquier discurso sobre valores es vacío, es contradictorio, o peor aún, sirve a algún interés. A no ser claro, que todavía siga creyendo en pajaritos, y que hay gente así, la hay a montones. Muy conveniente para algunos, parece. No extraña así ni la emigración ni la delincuencia como reacciones lógicas de esa juventud abandonada a su suerte. Y los que se van de nuestro país no son por lo general los menos audaces e inteligentes.

Volviendo al malhadado curso, se ha precisado que no se empleará indumentaria militar o que no se realizará marchas militares. Esto parece ser una concesión a esas malhadadas nuevas ideas educativas – que en realidad son bastante antiguas – de “educación para la libertad” y demás monsergas ideológicas importadas del extranjero por malvados iconoclastas enemigos de la patria y sus instituciones tutelares …. caray, que el discurso conservador se contagia … Bueno, eso es porque para tal discurso el esquema pedagógico básico a emplear es la repetición pavloviana. Y ella es magnífica para enseñar a salivar, de repente para marcar el paso, pero para poco más. Y así seguimos sin entender qué tendrá de militar el curso de marras. La Educación y la Instrucción militares sirven para una cosa en específico, y ella es formar soldados. Ese es su objetivo y ese es su razón de ser. Gente con capacidad de seguir órdenes y eventualmente darlas, en la consecución de los objetivos políticos que se dirimen por medios armados. ¿Es a eso a lo que se dirigirá el Curso “Cívico-Militar”? Porque esto de amar a la patria y a los símbolos sagrados me suena algo más bien para ser trabajado desde la Primaria. Lo militar no existe para fomentar valores, ellos se suponen vienen dados desde la sociedad, es decir, suponiendo que haya algo que valga la pena defender en ella.

La educación militar bien entendida no crea matones, sino soldados con disciplina suficiente para seguir órdenes en función de objetivos. Las instituciones armadas son sociedades con sus propias reglas y normas, basadas en una jerarquía necesaria para el cumplimiento de órdenes, diseñadas para defender al conjunto de la nación. Por desgracia ello no siempre se la ha entendido así, como nuestra historia de caudillaje y pronunciamientos militares nos muestra. Pero la “militaridad” tiene un carácter que no tiene el resto de la sociedad, que es que se entrena y se instruye para el uso de la fuerza orientado al objetivo de vencer. Y mientras el mundo no esté formado por corderos, sino también por lobos, debemos estar listos para ser corderos con el cordero y lobos con el lobo (Manuel González Prada dixit). Si vis pacem, parabellum. Podemos deducir que todo este asunto del curso “cívico-militar” parece sugerir esta característica del uso de la fuerza como argumento para “contener” a los enemigos de la patria.

A nuestro modesto entender, esto es una simple manera de hacerle creer a una sociedad atemorizada el cuento de que se empleará la fuerza militar para “contener” a pandillas y delincuentes, y para asociar a los “delincuentes” como “enemigos de la patria”. Así preparamos la intervención de carros blindados que dispararán en todas direcciones sin preguntar. Porque los “enemigos” solamente se merecen bala, en este curioso revolvimiento de conceptos. Pero da la casualidad que estos “enemigos” son, ni más ni menos, nuestros hermanos e hijos. No creemos que la Marina de Guerra se vaya a prestar a una manipulación tan burda por parte del poder político. Después de todo, son militares, no matones. Aunque supongo que entre ellos también hay nostálgicos de la “disciplina”.

Si toda la sociedad está organizada en torno a valores sociales muy específicos orientados al consumo y a la ganancia fácil; si toda la sociedad nos dice que el vivo vive del sonso y el sonso de su trabajo; si el famoso chorreo no chorrea y no existen mejores opciones para los jóvenes que la emigración o la delincuencia; si los medios de comunicación hacen del asesinato y la muerte su principal noticia diaria; si el narcotráfico se difunde como la fiebre amarilla; si nuestros gobernantes nos señalan que “la plata llega sola” y que la autoridad consiste en la imposición hasta el grado de la agresión física; si las familias están desorganizadas y desorientadas por la pobreza y la anomia … ¿se puede saber qué demonios va a lograr este curso “cívico-militar”?

¿Proporcionará una alternativa viable a la formación de pandillas? Si las instituciones educativas no lo logran, con la enorme cobertura que poseemos, no veo como este curso en particular vaya a hacerlo. Una pandilla es, fundamentalmente, un conjunto de jóvenes carentes de referentes sociales positivos, nucleados alrededor de valores como el respeto a la fuerza, la carencia afectiva compartida, una suerte de estoicismo brutal y la lealtad al grupo. ¿Qué puede hacer este curso en cuanto a instilar valores alternos que tengan la misma fuerza que los pandillescos, si maestros y padres están igual o peor de desorientados que estos jóvenes? ¿Volveremos a los tiempos de “A la droga dile NO”, sin razones, sin explicaciones, solo en base a slogans, estos sí, importados del extranjero?

¿Reducirá la delincuencia? Es decir, y sin engañarnos, ¿reducirá el número de jóvenes que ingresan al inframundo de la ilegalidad, cuando la ilegalidad “es”, en este mundo trastocado, la legalidad? ¿Cuándo la sociedad misma vive una perversión axiológica y el inficionamiento de la delincuencia organizada del narcotráfico, que no es detenida – a veces creemos que es fomentada – por los que tienen la responsabilidad de mantener el orden social? Lo que estos jóvenes chalacos y peruanos necesitan no son “valores” inyectados a la fuerza, son alternativas de vida. Y no solamente ellos, sino las familias – todo delincuente proviene de una familia –, los maestros y los medios de comunicación. Es decir, aquellos que supuestamente tienen el rol de asegurar la continuidad de los valores sociales, sirviendo de correa de transmisión de éstos. Los mismos valores sociales están trastocados, y sabemos positivamente que en nuestro país en crecimiento económico no se da el desarrollo social correspondiente, y se deja a amplios sectores de población a su suerte. Y esto es percibido por nuestros jóvenes cuando alcanzan una cierta comprensión del mundo que los rodea.

El “respeto por el prójimo y la propiedad” se logra formando a nuestros alumnos en el conocimiento y la emoción de que el cuerpo humano – el propio y el ajeno – es sagrado. Que no me puedo apoderar del borrador del vecino sin antes solicitarlo. Que el ladrón y el asesino son juzgados por la sociedad y castigados, y no soltados por la mal llamada Justicia en nuestro país. Que el trabajo y los derechos del trabajador honesto y decente son respetados, y que la buena fortuna se debe al esfuerzo y la habilidad personales. Que la corrupción y el narcotráfico no pagan, sino que crean sociedades jerarquizadas con la misma o peor explotación y que se sale de ella en piyama de madera y los pies por delante. Que el mundo no es perfecto y que siempre estamos intentando hacer las cosas mejor. Que la sociedad civilizada se esfuerza para que todos surjan y para eso se necesita guardar orden y ejercitar valores.

Si en nuestra sociedad la corrupción – la principal forma de delincuencia, curiosamente dejada de lado por el cursito de marras - está tan institucionalizada que ya es norma de vida, lo que necesitamos es un esfuerzo nacional contra la corrupción. Vienen las elecciones. Miremos cuales candidatos nos aseguran que ese esfuerzo contra la corrupción se hará y será efectivo. Compulsemos sus ideas con las terribles realidades. Como decía Brecht, alcemos el dedo, y preguntemos “Por Qué”. Insistamos en que nos expliquen cómo piensan prevenir y enfrentar la corrupción.

Finalizo el presente artículo con una reflexión del Mariscal Ramón Castilla. Decía el viejo militar, dos veces Presidente Constitucional del Perú, que la corrupción no era algo tan negativo en las clases bajas de la sociedad. Cazurro y criollón como era, se percataba con claridad que la corrupción era mucho peor en las capas altas, porque desde ahí se contagiaba, para emplear sus términos, “como la fiebre amarilla”. Los valores se transmiten por procesos de mímesis social, no por cursos “cívico-militares” sacados de la manga.